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- Por qué una pelota de pádel en mal estado te puede lesionar
- Identificación rápida: cómo saber si una pelota ya no sirve
- Relación entre bote, timing y prevención de lesiones
- Elección del tipo de pelota y durabilidad en el uso adecuado
- Errores habituales con la pelota de pádel y cómo corregirlos
- Drill práctico para entrenar la identificación y la prevención
- Claves para aplicar todo esto en tu próximo partido
- ¿Cada cuántos partidos se debe cambiar una pelota de pádel?
- ¿Cómo afecta una pelota sin presión al codo y al hombro?
- ¿Qué diferencia hay entre pelotas de pádel y de tenis?
- ¿Es útil guardar las pelotas en botes presurizados?
- ¿Puede una pista rápida compensar una pelota desgastada?
Golpes que se quedan cortos, sensaciones raras en el codo y pelotas que “no salen” de la pala. Muchas veces se culpa a la técnica o al cansancio, cuando el verdadero problema es una pelota de pádel en mal estado que aumenta el riesgo de lesiones sin que se note a simple vista.
Por qué una pelota de pádel en mal estado te puede lesionar
Una bola con presión correcta se comporta viva: rebota alto, sale rápido de la pala y pide menos esfuerzo al brazo. Cuando la presión cae, el bote se aplasta, la pelota pesa más en el impacto y el golpeo se vuelve mucho más exigente para el codo y el hombro.

En jugadores como Marta, aficionada que entrena tres veces por semana, esto se traduce en sobrecargas repetidas. Con bolas gastadas, su gesto se alarga, fuerza el brazo y acumula tensión en la zona de la epicondilitis. Una pelota desinflada transmite una vibración más seca y castiga articulaciones y tendones a cada impacto.
Impacto, posición del cuerpo y vibraciones acumuladas
Cuando la pelota no bota, el jugador se ve obligado a golpear más abajo y más cerca del cuerpo. Los pies se quedan planos, las rodillas flexionan tarde y las caderas no acompañan el golpe. El resultado es un impacto rígido, sin buena transferencia de peso, que carga de manera directa el brazo dominante.
En un remate o una bandeja, la situación empeora. La trayectoria de la raqueta se vuelve forzada, el contacto se produce demasiado atrás y el jugador tira de hombro y muñeca para compensar la falta de salida de bola. Esta combinación de mala posición corporal y pelota en mal estado crea la tormenta perfecta para la lesión.
Identificación rápida: cómo saber si una pelota ya no sirve
La identificación de una pelota de pádel desgastada no requiere maquinaria ni experiencia profesional. Basta con prestar atención a algunas señales durante el calentamiento, cuando todavía se puede cambiar de material sin cortar el ritmo del juego.
Un test simple consiste en dejar caer la bola desde la altura de la cintura sobre la pista. Si el bote resulta plano, sin vida, la presión está baja. A esto se suman otros indicios como el sonido apagado, la sensación de peso extra en el impacto y un fieltro que ha perdido color y textura.
Señales claras de desgaste y pérdida de calidad
Las pelotas no se rompen de un día para otro; se van degradando con cada set. Un jugador atento reconoce estos síntomas de desgaste:
- Pérdida de bote: la bola no supera un rebote dinámico y obliga a flexionar más para llegar cómodo.
- Cambio de sonido: desaparece el “pop” nítido y aparece un golpe sordo, especialmente visible en voleas y saques.
- Mayor peso percibido: el brazo nota que debe empujar más para lograr la misma profundidad.
- Fieltro muy liso: la superficie parece “pelada”, sin agarre, y la pelota corre menos en el cristal.
Cuando varios de estos signos aparecen a la vez, la calidad de la pelota de pádel cae y la seguridad del jugador se ve comprometida. Cambiar de bolas a tiempo vale más que un par de semanas parado por dolor.
Relación entre bote, timing y prevención de lesiones
El cuerpo se coordina con lo que espera que haga la pelota. Si esta está en buen estado, el jugador ajusta su timing de golpeo sin pensar: llega con los pies colocados, la pala a la altura correcta y las caderas alineadas con los hombros. Con una bola sin presión, todo se retrasa.
Ese retraso provoca golpes fuera de punto dulce, impactos demasiado altos o demasiado bajos y posturas extrañas. La mejor técnica se desajusta cuando el material no responde. Para la prevención de lesiones, usar pelotas en buen estado es tan relevante como calentar bien o aplicar un buen split step en pádel antes de cada golpe.
Posición de pies, hanches y hombros con diferentes botes
Con bolas correctas, los pies se colocan de forma natural en diagonal a la red, las rodillas flexionan y las caderas giran en sincronía con los hombros. El impacto se produce delante del cuerpo, con la raqueta avanzando en una trayectoria fluida y controlada.
Cuando el bote es pobre, el jugador llega tarde y golpea más pegado al cuerpo, muchas veces con el peso hacia atrás. La trayectoria de la raqueta se acorta, el brazo se bloquea y el impacto se vuelve seco. Esa tensión acumulada en el gesto, repetida cientos de veces, abre la puerta a problemas crónicos en codo y hombro.
Elección del tipo de pelota y durabilidad en el uso adecuado
No todas las pelotas ofrecen la misma durabilidad ni el mismo comportamiento. Hay modelos de alta presión pensados para pistas lentas y otros más resistentes para entrenamientos largos. Un club de barrio como el de Laura suele combinar marcas en función del nivel de juego, el clima y el calendario de competiciones.
La clave está en priorizar bolas homologadas para pádel, ya que la diferencia con una de tenis es notable en peso interior, rebote y sensación en la pala. Las marcas reconocidas mantienen un estándar estable y eso se traduce en más seguridad articular y mejor ritmo de partido.
Frecuencia de cambio y almacenamiento para conservar la calidad
En un uso recreativo intenso, conviene renovar las pelotas cada tres o cuatro partidos completos. En entrenamientos de alta exigencia o torneos como los incluidos en el FIP Tour, el cambio se realiza incluso antes para mantener ritmo alto y minimizar molestias físicas.
Un truco útil para prolongar la vida útil es guardar las bolas en botes presurizados después de jugar. Esta práctica ayuda a conservar mejor la presión interna y reduce el deterioro del bote. Con un uso adecuado y un almacenamiento correcto, la pelota mantiene su rendimiento más tiempo y disminuye el riesgo de gestos forzados.
Errores habituales con la pelota de pádel y cómo corregirlos
En la pista de Sergio, grupo de nivel intermedio, se repiten siempre los mismos fallos con el material. El primero es seguir jugando “hasta que se rompan”, sin fijarse en que el entrenamiento se vuelve cada vez más pesado para el brazo y menos útil para el juego real.
El segundo error consiste en mezclar pelotas nuevas con otras muy gastadas. Cada bote cambia, el timing se desajusta y la coordinación se rompe. El tercero, menos visible, es almacenar las bolas en el coche o al sol, acelerando el desgaste y acortando su vida útil. Al final, se entrena más tiempo con peor material.
Ajustes técnicos para minimizar el impacto de una bola gastada
Si durante un partido social no queda otra que seguir con pelotas viejas, resulta recomendable adaptar ligeramente la técnica. Una posición de pies más activa, con pequeños saltitos de ajuste, y un mayor trabajo de piernas permiten llegar mejor al punto de impacto pese al bote bajo.
En el golpeo, conviene acortar el armado, buscar impactos más delante del cuerpo y cuidar que las hombros y caderas se mantengan alineados. La trayectoria de la raqueta debe seguir siendo fluida, evitando latigazos bruscos que solo aumentan la tensión en el codo. Estos ajustes no sustituyen a una bola en buen estado, pero reducen el castigo físico.
Drill práctico para entrenar la identificación y la prevención
Un ejercicio sencillo, ideal para parejas de nivel amateur, combina prevención de lesiones y aprendizaje táctico. Se trabaja con dos juegos de pelotas: uno nuevo y otro claramente gastado. El objetivo consiste en que los jugadores reconozcan el estado de la bola solo por las sensaciones de bote, sonido y peso al golpear.
Se empieza con peloteos desde el fondo, alternando globos, drives y revés. Después se avanza al juego en red, con voleas y bandejas, prestando atención a cómo cambia la zona de impacto cuando la pelota está sin presión. El ejercicio termina comentando sensaciones y consensuando cada cuántos partidos conviene cambiar de bolas según el nivel de intensidad.
Claves para aplicar todo esto en tu próximo partido
En el siguiente encuentro, el jugador que quiera cuidar su brazo puede aplicar tres acciones concretas. Primero, realizar el test de bote antes de empezar el calentamiento serio. Si la pelota rebota poco y suena apagada, se recomienda cambiar de bote.
Segundo, observar las sensaciones de peso y salida durante los primeros intercambios, especialmente en voleas y remates. Tercero, si no hay opción de renovar el material, ajustar la posición del cuerpo: pies activos, caderas acompañando el golpe y raqueta con trayectoria compacta. Con estas pautas, la seguridad aumenta y el juego gana fluidez.
¿Cada cuántos partidos se debe cambiar una pelota de pádel?
En juego amateur con buen ritmo, conviene cambiar las pelotas cada 3 o 4 partidos completos. En entrenamientos exigentes o competiciones, el cambio suele hacerse antes para mantener un bote estable, reducir el desgaste del brazo y sostener la calidad de los intercambios.
¿Cómo afecta una pelota sin presión al codo y al hombro?
Una pelota sin presión bota menos, absorbe más energía y obliga al jugador a forzar el gesto para generar potencia. El impacto se vuelve seco, con más vibración transmitida a codo y hombro, lo que favorece la aparición de epicondilitis y sobrecargas en la articulación del hombro.
¿Qué diferencia hay entre pelotas de pádel y de tenis?
Aunque puedan parecer similares, las pelotas de pádel tienen presión, peso y comportamiento adaptados a pistas más pequeñas y con pared. Usar pelotas de tenis modifica el bote, altera el timing y aumenta el riesgo de gestos forzados, por lo que se recomienda utilizar siempre modelos específicos de pádel.
¿Es útil guardar las pelotas en botes presurizados?
Sí. Guardar las pelotas en botes presurizados después de jugar ayuda a mantener la presión interna durante más tiempo. Esto alarga la vida útil del material, mantiene un bote más estable y reduce el número de sesiones realizadas con pelotas en mal estado.
¿Puede una pista rápida compensar una pelota desgastada?
Una pista rápida o con alta temperatura puede disimular algo la falta de bote, pero no corrige el problema. La pelota seguirá transmitiendo más vibración y exigiendo más esfuerzo en el golpeo. Para una buena prevención de lesiones, la solución pasa por renovar el material a tiempo.

