Descubre cómo prevenir los calambres, el enemigo silencioso de los jugadores de pádel

Descubre cómo prevenir los calambres, el enemigo silencioso de los jugadores de pádel, con consejos prácticos y efectivos para mejorar tu rendimiento.

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Ese pinchazo en el gemelo cuando va a salir la bola por la puerta, el cuádriceps que se bloquea en el tercer set… Los calambres no solo duelen, también destrozan partidos que iban de cara. La buena noticia para los jugadores de pádel es que la mayoría se pueden evitar con cambios muy concretos en hidratación, nutrición, ejercicio y recuperación.

Por qué aparecen calambres en pádel y cuándo se disparan

Un calambre es una contracción muscular brusca, involuntaria y muy dolorosa que impide seguir moviéndose con normalidad. En pádel suele atacar a gemelos, isquios, cuádriceps y aductores, justo los grupos que más sufren en sprints, frenadas y saltos. El problema se agrava en finales de set, cuando la fatiga muscular y el calor hacen su trabajo silencioso.

Detrás de ese espasmo hay dos mecanismos principales. Por un lado, una fatiga neuromuscular que rompe el equilibrio entre activación y relajación del músculo, sobre todo con cambios de ritmo constantes y poca fuerza de base. Por otro, un desequilibrio de líquidos y sales minerales: sudor abundante, poca hidratación con electrolitos y depósitos de glucógeno vacíos. Artículos de referencia como las guías médicas sobre prevención de calambres coinciden en estos dos ejes.

Calambres
Calambres

Factores de riesgo específicos en jugadores de pádel

En la pista se repiten patrones muy claros. Los calambres aparecen más en torneos con varios partidos el mismo día, ligas con encuentros largos y jornadas bajo sol fuerte o humedad alta. También se ven mucho tras semanas con exceso de partidos y poco descanso, o cuando se intenta competir sin una base adecuada de fuerza y estiramientos regulares.

Hay detalles que marcan diferencia: jugar solo con agua (sin sales), llegar al partido habiendo comido poco, usar zapatillas muy gastadas o pistas de mucha fricción que castigan la musculatura posterior. Incluso cambios de horario como los que se comentan en el impacto del cambio de hora en el rendimiento pueden alterar sueño y recuperación y aumentar la probabilidad de calambres.

Prevención de calambres: fuerza, técnica y control del cuerpo

En pádel, el cuerpo trabaja como un sistema: si una pieza falla, el resto compensa y se sobrecarga. La prevención de calambres empieza fuera del partido, con fuerza específica, mejor postura y control neuromuscular. No se trata de “ponerse fuerte” sin más, sino de enseñar al cuerpo a soportar frenadas y aceleraciones repetidas.

Los ejercicios excéntricos (bajar lento en sentadilla, step-down desde un cajón, puente de glúteo a una pierna) refuerzan el músculo justo en el tipo de trabajo que más sufre en la pista. Añadir trabajo de equilibrio sobre bosu o superficies inestables mejora la respuesta de tobillos y rodillas, mientras las planchas con movimiento estabilizan el core y descargan piernas. Cuanto mejor se alinea el cuerpo, menos calambres aparecen en puntos largos.

Postura en pista, timing y reparto del esfuerzo

La forma de moverse influye tanto como la preparación física. Una posición de espera con pies activos (separados al ancho de hombros, peso en la parte delantera), caderas flexionadas y hombros relajados permite reaccionar sin bloqueos ni tensiones extras. Cuando el jugador queda “clavado de talones”, el gemelo carga el doble y el riesgo de espasmo se dispara.

El timing también cuenta. Llegar siempre tarde a la bola obliga a gestos forzados, zancadas máximas y frenadas violentas. Planificar mejor la posición, leer antes el rebote y no abusar de los sprints innecesarios reparte el esfuerzo durante el partido. Un jugador que se mueve económico y anticipa suele sufrir menos calambres que otro igual de fuerte pero descolocado.

Hidratación, nutrición y suplementos en los calambres

Muchos jugadores piensan que beber “mucha agua” basta. Sin embargo, solo agua en grandes cantidades puede diluir el sodio y empeorar los calambres. La hidratación eficaz combina agua y electrolitos. En partidos largos, conviene usar bebidas con al menos 500–700 mg de sodio por litro y dar sorbos entre juegos, no solo al terminar el set.

En días de calor o si se suda mucho, una cápsula de sales en el descanso del segundo set o entre partidos ayuda a mantener el equilibrio mineral. Guías como los consejos sobre cómo evitar calambres con hidratación y sales refuerzan esta estrategia para deportistas recreativos y de competición.

Nutrición previa, durante y después del partido

Sin energía disponible, el músculo se contrae peor y el sistema nervioso se descoordina. La nutrición previa al partido debe incluir carbohidratos fáciles de digerir 2–3 horas antes: arroz blanco con verduras suaves, tostadas con pavo, yogur con plátano. Llegar “ligero” no significa llegar vacío. Durante encuentros de más de 75 minutos o cuando se juega dos veces en el día, un gel con carbohidratos y sodio a mitad de partido mantiene el rendimiento.

Después, la prioridad es la recuperación: líquidos, sales y algo de proteína para reparar fibras. Una cena con agua, fruta, algo de sal y un plato con carbohidratos (pasta, patata o arroz) reduce la probabilidad de calambres nocturnos o al día siguiente. Algunos suplementos de magnesio pueden ayudar si la dieta es pobre en este mineral, siempre recomendados por un profesional sanitairo.

Estiramientos, descanso y ejemplo práctico para jugadores de pádel

Al terminar el partido, muchos se van directos a la ducha. Ese hábito se paga. Un bloque de 10–15 minutos de estiramientos suaves de gemelos, cuádriceps, isquios y aductores reduce tensión residual y mejora la sensación de piernas para el día siguiente. No hace falta forzar: mantener cada posición 20–30 segundos, respirando profundo, suele ser suficiente.

El descanso completa el ciclo. Dormir poco, encadenar torneos o jugar tarde noche en otoño, como se comenta en los consejos para jugar pádel en otoño, altera hormonas y aumenta la fatiga acumulada. Sin sueño de calidad, ninguna pauta de hidratación o ejercicio compensa del todo. El cuerpo necesita horas tranquilas para reorganizar sales, reparar fibras y resetear el sistema nervioso.

Plan semanal sencillo de prevención aplicable ya

Un jugador amateur que compite los fines de semana puede aplicar una rutina clara desde hoy. Dos días entre semana con 25–30 minutos de trabajo de fuerza excéntrica de piernas y core, más 10 minutos de movilidad de cadera y tobillo. Un día suave con paseo o bici ligera para facilitar la circulación, y al menos una jornada completa sin raqueta para permitir verdadera recuperación.

El día de partido, comida con carbohidratos tres horas antes, agua con sales durante el calentamiento, sorbos periódicos en cambios de lado y un pequeño snack si el encuentro se alarga. Al terminar, estirar, rehidratar y cenar bien. Este tipo de rutina, mantenida varias semanas, reduce claramente la aparición de calambres y permite llegar fresco al tercer set, que es donde se deciden la mayoría de partidos.

  • Antes de jugar: comida rica en carbohidratos, 500 ml de agua con sales en la hora previa.
  • Durante el partido: sorbos de bebida isotónica en cada cambio de lado y, si pasa de 75 minutos, un gel con sodio.
  • Después: 10–15 minutos de estiramientos, bebida con electrolitos y cena con carbohidratos y algo de proteína.
  • Entre semana: 2 sesiones de fuerza excéntrica, 1 día de movilidad y descanso real al menos una vez.

¿Qué hacer si aparece un calambre en medio del partido?

Deténgase de inmediato y no intente terminar el punto si el dolor es intenso. Estire de forma suave y sostenida el músculo afectado, sin rebotes. Respire profundo, aplique presión moderada con la mano y, si dispone de bebida con sales, tome pequeños sorbos. Solo vuelva al juego cuando pueda apoyar y moverse sin dolor ni tirantez excesiva.

¿La hidratación con solo agua es suficiente para evitar calambres?

En partidos cortos y con poco calor puede bastar, pero en encuentros largos o con mucha sudoración no es lo más recomendable. El sudor arrastra sodio, potasio y otros minerales que el agua sola no repone. Combinar agua con bebidas isotónicas o cápsulas de sales ayuda a mantener el equilibrio de electrolitos y reduce el riesgo de calambres.

¿Los suplementos de magnesio eliminan los calambres?

El magnesio puede ser útil cuando la dieta es pobre en este mineral o hay pérdidas elevadas, pero no es una solución mágica. Si no se cuidan la fuerza, los estiramientos, el descanso y la hidratación con sales, los calambres pueden seguir apareciendo. Lo más sensato es revisar primero la alimentación y, si hace falta, usar suplementos guiados por un profesional de la salud.

¿Qué tipo de ejercicio ayuda más a prevenir calambres en pádel?

Los trabajos excéntricos de piernas, el fortalecimiento de glúteos y core y los ejercicios de equilibrio son especialmente eficaces. Sentadillas bajando lento, step-down desde un cajón, puente de glúteo a una pierna y planchas con movimiento preparan al cuerpo para las frenadas y cambios de dirección del pádel. Combinados con estiramientos suaves, reducen claramente los episodios de calambres.

¿Dormir poco puede favorecer los calambres nocturnos tras jugar?

Sí. El sueño insuficiente aumenta la fatiga muscular y altera el control neuromuscular. Después de un partido exigente, el cuerpo necesita horas de descanso para reparar fibras, normalizar los niveles de electrolitos y reorganizar la respuesta del sistema nervioso. Cuando se encadenan partidos con pocas horas de sueño, los calambres nocturnos y al día siguiente se vuelven mucho más frecuentes.

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