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- Alejamiento de las mujeres del pádel: qué está pasando
- Iniciativas que cambian la experiencia de pádel femenino
- Costes, apps de reservas y autovaloración femenina
- Claves para una inclusión real en el pádel
- ¿Por qué hay menos mujeres jugando al pádel que hombres?
- ¿Cómo pueden los clubes fomentar la inclusión femenina en el pádel?
- ¿Las apps de reservas afectan a la participación de mujeres?
- ¿Qué papel juegan los torneos de base para niñas?
- ¿Se puede disfrutar del pádel sin experiencia previa en raqueta?
Una jugadora sale de una pista de pádel en Londres este otoño con una sola idea en la cabeza: “esto no ha sido divertido”. Mismo deporte, mismo nivel, dos experiencias opuestas. Detrás de esa sensación se esconde el alejamiento silencioso de muchas mujeres del pádel amateur.
Este contraste se observa con claridad en clubes urbanos donde, este año, la participación femenina ronda todavía el 30 %. Pistas llenas, boom mediático y redes sociales encendidas, pero una parte clave del público no termina de engancharse. La pregunta ya circula en grupos de WhatsApp de jugadoras y entrenadores: ¿qué barreras están frenando su motivación e interés?
Alejamiento de las mujeres del pádel: qué está pasando
En una sesión de iniciación de 30 minutos, mixta y orientada a extenistas, la jugadora más joven del grupo es también la única mujer. Calentamiento exprés, explicación de reglas en pocos minutos y partido inmediato para obtener una nota de nivel oficial. El objetivo es fijar un rating para poder entrar en partidos abiertos o sesiones de técnico.

Los hombres de la pista golpean fuerte, con swings de tenis, casi sin peloteo. El juego se vuelve caótico, con pocos intercambios y mucha presión. Cada error parece una prueba definitiva, no hay tiempo ni para intercambiar nombres. La nota final es un 2,5, pero el verdadero resultado es otro: ganas de no volver.
Pistas mixtas, presión y falta de entorno seguro
La escena se repite en muchos clubes: grupos mixtos, ritmos descompensados y uso excesivo de potencia contra jugadoras menos acostumbradas al cristal. Algunos centros han enviado vídeos internos pidiendo explícitamente a socios de nivel intermedio que eviten remates agresivos contra mujeres y ganen puntos con deporte y control.
El mensaje es simple: si la primera toma de contacto se vive como un examen, el riesgo de alejamiento aumenta. Sin un entorno seguro para equivocarse, aprender y reírse de los fallos, la motivación cae en la primera media hora.
Iniciativas que cambian la experiencia de pádel femenino
En el lado opuesto del espectro aparece Empower Padel, proyecto que organiza sesiones específicas para mujeres y niñas en ciudades como Slough. Allí, el foco no está en la nota ni en el ranking, sino en entender el rebote de la pared, repetir golpes básicos y terminar jugando puntos cortos con acompañamiento constante.
Su fundadora, Pepita Stonor, resume el reto: el pádel llega como deporte “nuevo” y tiene la opción de nacer con igualdad real, pero los números de base ya muestran brecha. En torneos Promises de la FIP se han visto cuadros sub-14 sin categoría femenina mientras se llenan los de chicos, y eventos donde ni siquiera hay parejas suficientes para formar un cuadro de niñas.
Visibilidad, referentes y torneos para niñas
La falta de cuadros femeninos en categorías base genera un círculo vicioso. Hay pocas jugadoras jóvenes, se cancelan cuadros, se pierden oportunidades de juego y la participación cae todavía más. Stonor llega a ofrecer plazas gratuitas y emparejar a chicas de 14 años con adultas para que al menos vivan la experiencia de competir.
Referentes como Judy Murray, que colabora con Empower Padel, insisten en la visibilidad. La mayoría de clips virales en redes muestran puntos espectaculares protagonizados por hombres. Si las niñas no ven a otras mujeres en la pista, la motivación y el interés por probar el deporte se resienten.
Costes, apps de reservas y autovaloración femenina
La economía también pesa. En Londres, una pista puede rondar las 100 libras la hora en franjas punta, sin incluir alquiler de pala ni pelotas. La federación británica cifra el precio medio off-peak en 28 libras, una barrera real para grupos que desean entrenar con regularidad.
A eso se suma un filtro menos visible: las apps de reservas que exigen autovalorarse. Stonor relata cómo, siendo jugadora experimentada y seleccionada para un equipo de veteranas, se autoasignó un 1,8 (principiante), mientras que su marido, con menos rodaje, recibía un 4. Ese desfase la obligó a pagar una sesión extra de evaluación para poder acceder a partidos acordes a su nivel.
Claves para una inclusión real en el pádel
Para muchas mujeres, el primer obstáculo no es el cristal, sino el sistema: precios altos, exigencia de rating, partidos mixtos descompensados y mensajes de club centrados en la competición más que en la inclusión. Cada uno de esos factores suma en el alejamiento progresivo del deporte.
- Crear horarios y partidos específicos para jugadoras de iniciación.
- Formar a monitores en gestión de grupos mixtos sin abusos de potencia.
- Ofrecer revisiones de nivel presenciales y asequibles.
- Reservar plazas y cuadros garantizados para niñas en torneos.
- Aumentar la visibilidad de partidos femeninos en redes y clubes.
El boom de pistas ha sido vertiginoso, pero el próximo salto pasa por asegurar que las jugadoras no solo se animen a entrar en la pista, sino que quieran quedarse y seguir formando parte viva del pádel.
¿Por qué hay menos mujeres jugando al pádel que hombres?
Los datos de clubes muestran una participación femenina alrededor del 30 %. Se combinan varios factores: primeras experiencias poco cuidadas en grupos mixtos, falta de referentes visibles, cuadros de competición femeninos que se cancelan por falta de inscripción y una sensación de presión excesiva desde el inicio. Todo ello reduce la motivación y favorece el alejamiento del deporte.
¿Cómo pueden los clubes fomentar la inclusión femenina en el pádel?
Pueden ofrecer horarios específicos para mujeres, limitar la potencia en partidos mixtos de iniciación, asegurar cuadros femeninos en torneos, revisar las políticas de precios y formar a los entrenadores para crear entornos de aprendizaje seguros. También ayuda mostrar más contenido de jugadoras en redes y comunicación interna.
¿Las apps de reservas afectan a la participación de mujeres?
Sí. Cuando la entrada al club exige autovalorarse en una app, muchas jugadoras tienden a infravalorar su nivel. Eso puede llevarlas a partidos demasiado básicos o a no encontrar rivales adecuadas. Una solución es combinar la app con evaluaciones presenciales y asesoría directa del club para ajustar los niveles.
¿Qué papel juegan los torneos de base para niñas?
Son clave para mantener su interés a medio plazo. Sin cuadros femeninos estables, las niñas no tienen dónde medir progresos ni vivir la experiencia competitiva. Proyectos como Empower Padel ofrecen plazas y parejas a chicas jóvenes junto a adultas para evitar que se queden sin jugar cuando se cancelan categorías infantiles.
¿Se puede disfrutar del pádel sin experiencia previa en raqueta?
Sí. El pádel está pensado como deporte accesible y social. Las mejores experiencias para quien empieza incluyen grupos reducidos, explicación clara de la pared, ejercicios guiados y partidos cortos sin presión por el resultado. Elegir sesiones orientadas al aprendizaje antes que a la competición ayuda a que la primera impresión sea positiva.

