Mostrar el resumen Ocultar el resumen
- La lesión de hombro que acecha a tantos jugadores de pádel
- Las claves maestras de Vero Virseda para proteger el hombro
- Timing, anticipación y elección de zonas de juego
- Ejercicio práctico inspirado en la rutina de Virseda
- Cómo trasladarlo a su próximo partido de inmediato
- ¿Por qué el hombro sufre tanto en el pádel moderno?
- ¿Cuánto tiempo de calentamiento necesito para proteger el hombro?
- ¿Puedo seguir rematando si ya tengo molestias de hombro?
- ¿La elección de la pala influye en las lesiones de hombro?
- ¿Qué señal indica que debo parar y no solo calentar mejor?
¿Siente pinchazos en el hombro después de cada partido de pádel y teme que un día le obliguen a parar del todo? Muchos aficionados están en esa situación; por eso las claves maestras que comparte Vero Virseda se han vuelto referencia para cuidar el hombro sin dejar de competir fuerte.
La lesión de hombro que acecha a tantos jugadores de pádel
En el pádel moderno, cada bandeja, víbora o remate pasa factura al hombro. Esta articulación soporta una carga enorme, especialmente en el manguito rotador, que estabiliza el brazo en cada golpe. Cuando el juego se vuelve más explosivo y más rápido, como ocurre en torneos actuales, los esfuerzos mal gestionados se convierten en lesiones por sobrecarga.
En clubes de toda España se repite el mismo patrón: jugadores que entrenan mucho, pero calientan poco y golpean con la técnica del tenis de hace años. El resultado es dolor en la cara anterior del hombro, pérdida de fuerza y miedo a rematar. La propuesta de Virseda no pasa por bajar la intensidad, sino por ajustar posición del cuerpo, coordinación y rutina de prevención dentro del propio entrenamiento.

Las claves maestras de Vero Virseda para proteger el hombro
El eje del método de Virseda está en llegar al primer punto con el hombro ya activo. Su rutina combina movilidad, fuerza y control del gesto. Se aleja de los “cuatro giros de brazo y a jugar” que tantos problemas causan en la salud deportiva de los amateurs. Lo que se busca es que cada golpe salga de una estructura estable: pies, caderas, tronco y, por último, hombro.
La jugadora manchega, que viene firmando grandes resultados internacionales y uniendo buenos torneos seguidos, resume sus recomendaciones en tres bloques: activar la musculatura profunda, afinar el timing del golpeo y respetar zonas de impacto que no “rompan” la articulación. Son pautas sencillas que cualquier jugador recreativo puede copiar en su club en menos de diez minutos.
Posición del cuerpo: pies, caderas y hombros alineados
Muchos dolores empiezan en los pies, no en el hombro. Cuando el jugador llega tarde, golpea desequilibrado y el brazo intenta corregir el cuerpo. Virseda insiste en una base sencilla: pies abiertos al ancho de hombros, peso ligeramente adelantado y rodillas desbloqueadas. Esta postura permite que la fuerza nazca desde el suelo y no cargue todo sobre la articulación.
En golpes overhead, el consejo es girar caderas y hombros como si se cerrase una puerta. El pecho no debe mirar a la malla en el inicio, sino orientarse de lado. De esta forma el tronco rota, el brazo acompaña y el hombro no trabaja aislado. Un remate con buena colocación se siente fluido; uno forzado suena fuerte, pero deja el hombro ardiendo al terminar el punto.
Mecánica de la pala: trayectoria segura y punto de impacto
El movimiento de la pala, según Virseda, tiene que parecer un látigo controlado, no un mazo. La fase de armado debe ser compacta, con el codo a una distancia cómoda del tronco y la pala visible por detrás de la cabeza, sin hundir el brazo demasiado. Esa posición evita que el manguito rotador se ponga en la postura más agresiva, que es donde suelen arrancar muchas lesiones.
Respecto a las zonas de golpeo, el hombro sufre sobre todo cuando la pelota se impacta muy detrás de la cabeza o muy lejos del cuerpo. El punto óptimo es ligeramente por delante, a la altura de la sien o algo más arriba, con la muñeca firme. Como dicen muchos entrenadores, una pala demasiado pesada al final del set es como correr con un saco a la espalda: cada gramo extra aumenta la tensión articular.
Timing, anticipación y elección de zonas de juego
El mejor hombro es el que no tiene que improvisar. Por eso, una parte clave de la prevención está en leer la jugada antes. Virseda recalca la importancia de pequeños pasos de ajuste, mirando el cuerpo del rival y no solo la pelota. Cuando el jugador se adelanta un segundo al bote, puede frenar, estabilizarse y armar el golpe sin tirones.
También resulta determinante la zona de pista elegida. Algunos jugadores insisten en rematar desde muy lejos o muy hundidos en la pared de fondo. Esa decisión táctica hace que el hombro tenga que generar toda la potencia. Copiar a las profesionales implica seleccionar mejor: bandejas más altas, remates cuando la pelota salta y uso de globos profundos para no entrar en intercambios que obliguen a disparar siempre a máxima potencia.
Errores frecuentes que disparan las molestias de hombro
Lo que más se ve en pistas de aficionados encaja con una pequeña lista de hábitos de riesgo. Muchos calientan solo con voleas suaves, sin activar la musculatura del manguito. Otros golpean siempre al 100 %, como si cada punto fuera una final. Además, el cansancio del final de partido, unido a una pala dura o descompensada, se convierte en una mezcla peligrosa.
Entre los fallos técnicos aparecen el brazo completamente estirado en el inicio del armado, el tronco rígido sin rotar y la costumbre de impactar la bola detrás de la cabeza. También influye un mal material o pelotas viejas, tema que algunos preparadores ya relacionan con más riesgo de molestias articulares. Corregir dos o tres de estos puntos ya baja mucho la carga sobre el hombro.
Ejercicio práctico inspirado en la rutina de Virseda
La propuesta para el jugador de club es sencilla y realista: una mini rutina de 8 minutos antes del primer peloteo. No hace falta gimnasio, solo una goma elástica ligera y un poco de disciplina. Varios preparadores coinciden con esta línea de trabajo, similar a la que algunos llaman “jugadas maestras” de la protección articular, como se ve en documentos tipo seis jugadas maestras de seguridad aplicados a otros contextos.
- 2 minutos de movilidad articular: círculos suaves de hombros, codos y muñecas.
- 3 minutos con goma: rotaciones externas, elevaciones frontales cortas y aperturas en cruz controladas.
- 3 minutos de golpes técnicos a media pista: bandejas lentas, remates al 50 % y trabajo de pies.
Este bloque previo debería formar parte del ritual, igual que ajustar el grip o revisar las pelotas. Quien quiera profundizar más en la relación entre bienestar y rendimiento puede seguir contenidos especializados en salud deportiva como las guías de prevención de lesiones en pádel o entrevistas extensas sobre la gestión de la intensidad a jugadoras de alto nivel.
Cómo trasladarlo a su próximo partido de inmediato
Para el próximo encuentro, el plan es concreto: llegar diez minutos antes, no cambiar nada del juego de golpe y gestionar el hombro con cabeza. El primer paso consiste en aplicar la rutina anterior desde el minuto uno y mantenerse atento a la posición de los pies en cada bandeja, evitando saltar o golpear en caída lateral.
Durante el partido conviene reducir un punto la potencia de los remates forzados y priorizar globos altos desde posiciones incómodas. Al mismo tiempo, se puede observar el estilo de las profesionales en plataformas y redes, desde el perfil oficial de Vero Virseda hasta entrevistas tácticas, para interiorizar cómo combinan agresividad y cuidado articular. La idea final es clara: un hombro sano permite competir más, disfrutar más y progresar sin parones.
Ver contenido en vídeo ayuda a visualizar la posición de caderas, hombros y brazo en movimiento, algo que a veces cuesta entender solo con explicaciones teóricas.
¿Por qué el hombro sufre tanto en el pádel moderno?
El pádel actual exige golpes overhead frecuentes, cambios de ritmo y remates potentes. El hombro soporta la aceleración y frenado de la pala en cada gesto. Si la técnica no acompaña, el manguito rotador acumula microtraumatismos que terminan en dolor o lesión.
¿Cuánto tiempo de calentamiento necesito para proteger el hombro?
Unos 8 a 10 minutos bien organizados bastan para reducir mucho el riesgo. Lo ideal es combinar movilidad articular, ejercicios con goma para el manguito rotador y algunos golpes suaves enfocándose en la técnica. No hace falta un calentamiento largo, sino específico y constante.
¿Puedo seguir rematando si ya tengo molestias de hombro?
Cuando hay dolor constante, conviene reducir los remates potentes y priorizar bandejas y globos mientras se consulta a un profesional sanitario. Seguir golpeando fuerte sin ajustar la carga aumenta la probabilidad de que la molestia se convierta en una lesión estructural más seria.
¿La elección de la pala influye en las lesiones de hombro?
Sí, peso, balance y dureza de la pala influyen. Un modelo demasiado pesado o muy cabeceado aumenta la palanca sobre el hombro, sobre todo al final del partido. Para la mayoría de jugadores amateurs se recomienda un peso moderado y un balance equilibrado que facilite el control sin exigir tanta fuerza.
¿Qué señal indica que debo parar y no solo calentar mejor?
Si el dolor aparece en reposo, interrumpe el sueño, limita movimientos cotidianos o se mantiene varios días tras jugar, es momento de parar y evaluar. El calentamiento mejora sensaciones musculares, pero no corrige por sí solo una lesión instalada que requiere valoración médica y tratamiento específico.

