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Wimbledon podría sumar pistas de padel en su futura expansión y las opiniones de Laura Robson y Tim Henman ya dividen al mundo del tenis. Entre tradición y reformas, el debate se enciende dentro y fuera del All England Club.
Este martes, a raíz del proyecto de ampliación sobre los terrenos del antiguo Wimbledon Park Golf Club, volvió a la mesa la idea de incorporar padel al histórico torneo londinense. El contexto llega después de otros grandes cambios tecnológicos, como el uso de Hawk-Eye Live señalado por medios como Infobae, que ya han sacudido la tradición del césped británico.
Tim Henman apuesta por el padel en el All England Club
El ex semifinalista de Wimbledon Tim Henman, hoy miembro del consejo del All England Club, ve en el padel una oportunidad clara. Según el británico, el terreno ubicado al otro lado de Church Road podría destinarse a pistas pensadas para la comunidad, sin tocar el espacio limitado del recinto principal.

Henman describe el padel como un juego más accesible que el tenis y destaca su crecimiento acelerado en Reino Unido desde que la LTA lo integró bajo su paraguas hace seis años. Para él, sumar esta disciplina sería “otra cuerda para el arco” de los clubes, capaz de atraer más jugadores, actividad social y consumo en las instalaciones.
Un deporte en auge que seduce a ex tenistas
El crecimiento del padel en Gran Bretaña se refleja en un número de pistas ya de cuatro cifras repartidas por el país. Algunos ex profesionales de tenis, como Roberta Vinci o el ex semifinalista de Wimbledon Jerzy Janowicz, han dado el salto a la competencia profesional de padel, reforzando la sensación de que el híbrido entre tenis y squash se ha instalado definitivamente.
Para Henman, este fenómeno encaja con su visión de un Wimbledon más abierto y conectado con la base. Su postura coincide con otras ideas de modernización que el inglés ya había defendido, como la eliminación de los “lets” en el saque comentada en medios como TalkSport. El mensaje es claro: menos rigidez, más juego y más público participando.
Laura Robson, entre el entusiasmo y el escepticismo
Laura Robson, ex jugadora británica con ocho participaciones en Wimbledon, también ve con buenos ojos la llegada del padel al All England Club. Reconoce que, a nivel personal, le facilitaría encontrar pista en Londres, donde la demanda de horarios de juego crece al ritmo del “boom” del deporte.
Sin embargo, Robson se muestra mucho más prudente sobre las posibilidades reales de que esas pistas se construyan. Según la ex tenista, cuesta imaginar muros de cristal levantándose en un club marcado por su estética clásica y por decisiones muy medidas, pese a que portales como MasMMA ya han recogido sus matices frente a otras reformas en el torneo.
Tradición, tecnología y un futuro en disputa
El proyecto de expansión de Wimbledon sigue bloqueado por recursos legales y retrasos administrativos. Mientras los despachos discuten, el debate público mezcla dos corrientes: quienes celebran la modernización, desde el Hawk-Eye Live hasta el posible padel, y quienes temen perder la identidad de la catedral del césped.
Entre esos dos polos se mueven figuras como Robson y Henman, que ya protagonizaron un cruce sobre el calendario ATP y el “tenis irrelevante”, conversación recogida por medios como Tenis al Día. Ahora, la discusión se traslada al corazón de Wimbledon y a lo que el público quiere ver y jugar durante el año.
Qué cambiaría para los aficionados y los clubes
Para un aficionado como Javier, jugador de club londinense que reparte su semana entre tenis y padel, la presencia de pistas en Wimbledon tendría un impacto muy concreto. Significaría un punto de encuentro entre la élite y el deporte amateur, con el All England Club funcionando como escaparate permanente de esta mezcla de estilos.
En términos prácticos, Henman imagina a los clubes británicos utilizando el padel sin renunciar al tenis. La clave estaría en sumar, no sustituir. Más gente activa, más horarios cubiertos y más servicios utilizados por socios y vecinos; un círculo que, para los defensores de estos grandes cambios, puede reforzar el ecosistema deportivo.
- Más accesibilidad: el padel atrae a nuevos perfiles que no se sienten cómodos con la técnica del tenis.
- Mayor uso de instalaciones: clubes con pistas llenas durante más horas al día.
- Puente social: mezcla de socios veteranos y nuevos jugadores en un mismo entorno.
- Imagen moderna: un Wimbledon alineado con las tendencias deportivas actuales.
¿Qué proponen Tim Henman y Laura Robson para Wimbledon?
Ambos ven con buenos ojos la idea de instalar pistas de padel vinculadas al All England Club. Henman apuesta claramente por aprovechar la futura expansión frente al antiguo campo de golf, mientras Robson duda de que el club dé finalmente ese paso, aunque admite que sería muy útil para los jugadores de Londres.
¿Por qué el padel se ha vuelto tan popular en Gran Bretaña?
El padel se percibe como más fácil de aprender que el tenis y muy social. La Lawn Tennis Association lo tomó bajo su control hace seis años y desde entonces el número de pistas ha crecido hasta superar las cuatro cifras, con clubes que lo incorporan como complemento a sus canchas de tenis tradicionales.
El proyecto de expansión de Wimbledon, ¿está aprobado?
No. La ampliación hacia los terrenos del antiguo Wimbledon Park Golf Club sigue atascada por recursos legales y trámites urbanísticos. Mientras no se desbloquee, la posible construcción de pistas de padel en esa zona permanece como una hipótesis a medio plazo.
¿Cómo encaja el padel con otros cambios recientes en Wimbledon?
La discusión llega tras reformas profundas, como la introducción de Hawk-Eye Live y la reducción del papel de los jueces de línea. Estos avances tecnológicos, sumados al debate sobre el padel, refuerzan la tensión entre la tradición centenaria del torneo y una línea más moderna y tecnológica.
¿Qué ganan los clubes de tenis si añaden pistas de padel?
Según Henman, los clubes no deberían sustituir pistas de tenis, sino sumar padel para atraer más usuarios. Esto generaría mayor actividad deportiva, más consumo en las instalaciones sociales y un ambiente de club más vivo, con socios que alternen entre ambas modalidades según su nivel y preferencias.

