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- La sinceridad de un entrenador de Premier Padel
- Elegir cuándo acelerar: la marca del entrenador top
- Qué hace diferente a los mejores jugadores de Premier Padel
- Movimiento de raqueta y punto de impacto
- Zonas de golpeo y colocación inteligente
- Ejercicio práctico para entrenar la paciencia y la elección
- Qué aplicar en su próximo partido
- ¿Cómo puede un jugador amateur mejorar su paciencia en el pádel?
- ¿Qué posición corporal ayuda a cometer menos errores?
- ¿Por qué los profesionales no definen tanto como parece?
- ¿Cómo entrenar el buen ojo para elegir zonas de golpeo?
- ¿Qué papel tiene el entrenador en la toma de decisiones tácticas?
¿Ha notado que algunos entrenadores de Premier Padel casi nunca se equivocan al elegir pareja, proyecto o estrategia, mientras otros cambian sin rumbo? Esa diferencia no es casualidad: está basada en buen ojo, calma bajo presión y una lectura muy fina del deporte.
La sinceridad de un entrenador de Premier Padel
En el circuito profesional, un entrenador que habla con franqueza es oro puro. Cuando alguien con años en Premier Padel admite que los mejores “tienen buen ojo para elegir”, está diciendo que la elección nunca es solo intuición. Detrás hay análisis de jugadores, de estilos y de momentos de forma, igual que ocurre con la gestión de un punto complicado dentro de la pista.
En los torneos recientes, como las semanas llenas de premios y tensión descritas en las grandes citas de Madrid, se ve con claridad quién mantiene la cabeza fría. Los que progresan en cuadro suelen ser los que fallan menos, no siempre los que pegan más fuerte. El mensaje es claro: la estrategia gana a la precipitación.

Gestión mental: la calma que decide partidos
El pádel se ha convertido en una competencia muy exigente, tanto en Premier Padel como en el ámbito amateur. El propio Rodri Ovide lo explica con claridad: el juego es frustrante, genera desesperación por cerrar el punto y muchos sienten que la bola “quedó a huevo”. Sin embargo, cuando se revisan los partidos de alto nivel, los profesionales no definen tanto como se cree.
Lo que diferencia a los mejores no es solo la técnica de volea o remate, sino la paciencia. El jugador que acepta meter una bola más cuando el rival aprieta, y no se precipita en la primera opción media, acaba ganando más. Esta calma no es pasiva: es una decisión activa de elegir el momento correcto, igual que un entrenador elige la pareja adecuada para una temporada entera.
Elegir cuándo acelerar: la marca del entrenador top
En previas y cuartos de final se ve una diferencia muy clara. Los que suben al escalón siguiente no van “a toda pastilla” constantemente. Saben jugar despacio o fuerte cuando toca. Este control del ritmo refleja el mismo buen ojo que se exige fuera de la pista al seleccionar proyectos o materiales, como se ve en decisiones técnicas comentadas en trabajos específicos sobre la volea.
En un punto, el cambio de velocidad puede pasar por una bandeja muy cargada de efecto y luego un remate decidido cuando el rival queda descolocado. A nivel de equipo, la lógica es la misma: avanzar poco a poco, consolidar sensaciones y solo “apretar” una apuesta fuerte cuando el contexto lo permite. Esa combinación de lectura táctica y selección inteligente define al entrenador top en 2025.
Un punto puede cambiar en décimas de segundo
En el pádel, pasar de punto ganado a perdido lleva décimas. Una salida de pared que se da por segura puede tocar cinta, el cristal devuelve un bote extraño o el rival se juega una chiquita perfecta. Por eso, la primera norma es estar siempre preparado para golpear una pelota extra, incluso cuando se siente el punto “cerrado”.
Los mejores jugadores entrenan este temple de manera sistemática. En lugar de celebrar mentalmente antes de tiempo, mantienen la posición del cuerpo equilibrada, con pies activos y peso ligeramente adelantado, listos para corregir. Ese detalle fisico-técnico marca más diferencia en la competencia real que cualquier golpe espectacular aislado.
Qué hace diferente a los mejores jugadores de Premier Padel
Observando a las parejas que mandan en Premier Padel, o a casos como los de Coello y Tapia superando partidos complicados descritos en crónicas recientes, se repite un patrón. Los líderes no solo ejecutan mejor; eligen mejor cada golpe, cada globo, cada cambio de lado.
Ese patrón se puede desglosar en cuatro pilares que cualquier jugador amateur puede trasladar a su juego: posición corporal ordenada, movimiento de raqueta eficiente, timing y anticipación afinados, y elección constante de zonas y alturas seguras. Cuanto más se automatizan estos pilares, más margen queda para tomar decisiones tácticas con calma.
Posición del cuerpo: pies, caderas y hombros alineados
Lo que se ve a simple vista es la volea ganadora, pero lo que la sostiene es una base estable. Los mejores mantienen los pies ligeramente más abiertos que la anchura de hombros, rodillas flexionadas y peso sobre la punta de los pies, listos para reaccionar. Las caderas acompañan al golpe, no se quedan bloqueadas detrás.
Los hombros giran en la dirección del golpe, marcando la trayectoria. En voleas, el hombro de la mano dominante se adelanta y el cuerpo se orienta a la red, sin perder equilibrio. En defensa, el cuerpo se coloca de lado antes de la salida de pared, lo que permite dirigir con precisión. Esta organización del cuerpo reduce errores no forzados de forma drástica.
Movimiento de raqueta y punto de impacto
En este deporte, el arma principal es la raqueta, pero la clave está en cómo se desplaza. Los jugadores de referencia dibujan trayectorias compactas, sin gestos demasiado amplios en la volea. El swing va del hombro hacia delante con un acompañamiento corto, casi como si “bloquearan” la bola con firmeza y control.
El impacto se busca delante del cuerpo, nunca pegado al pecho. Cuando el punto de contacto se adelanta, el jugador puede dirigir mejor a cruzado, paralelo o al cuerpo del rival. Además, una trayectoria clara ayuda a regular la potencia: mismo gesto, pequeña variación de velocidad, resultado previsible. Esa previsibilidad es la base de una estrategia fiable.
Timing, anticipación y lectura del juego
La diferencia entre llegar cómodo o tarde muchas veces está en el momento de arrancar, no en la velocidad máxima. Los jugadores con mejor timing leen la intención rival un instante antes: observan empuñadura, preparación y dirección de hombros para anticipar globo, chiquita o remate. De ahí que parezca que “están siempre bien colocados”.
Esa capacidad también se entrena de forma consciente. Mirar más al rival y menos a la pelota, ajustar pasos pequeños al final y no frenar demasiado pronto son hábitos comunes de los profesionales. Cuando el cuerpo llega equilibrado al golpe, la mente puede dedicar recursos a decidir, no solo a sobrevivir. El resultado es menos error y más control emocional.
Zonas de golpeo y colocación inteligente
El buen ojo para elegir no solo aplica a parejas o calendarios; también a dónde se manda cada bola. Los profesionales priorizan zonas de bajo riesgo: cruzado profundo, al cuerpo, o a los pies del rival cuando sube a la red. Solo atacan líneas finas cuando la situación está clara, sin forzar por orgullo.
En un partido igualado, mandar una bandeja media al cristal de fondo alto, en lugar de buscar un ángulo imposible, puede cambiar el set. El jugador que respeta estas zonas seguras desgasta al contrario, provoca errores y abre huecos. Esta constancia en las elecciones tácticas refleja la misma mentalidad calculada que se ve en las decisiones externas del circuito profesional.
Errores habituales que frenan a los jugadores amateurs
En entrenamientos con aficionados, se repiten varios fallos: definir demasiado pronto, golpear con el cuerpo rígido y no ajustar la posición de pies. Muchos se lanzan a por la bola “fácil” sin bajar el centro de gravedad, con caderas atrás y hombros desordenados. El resultado son voleas a la red o globos cortos.
Otro error frecuente es no respetar el ritmo. Hay quien quiere jugar siempre rápido, sin alternar bolas más altas y lentas. Eso rompe la colocación en pareja y abre huecos enormes. Cuando se corrige este patrón y se introduce un juego de tempos variados, la sensación de control crece de manera visible.
Ejercicio práctico para entrenar la paciencia y la elección
Un ejemplo útil es el “punto de 10 golpes”. Dos jugadores empiezan el peloteo y se marcan una norma: los primeros diez golpes deben ser obligatoriamente controlados, sin buscar ganadores ni cambios de ritmo agresivos. Solo a partir del undécimo se permite atacar, subir a la red o arriesgar más ángulos.
Para que el drill sea completo, conviene añadir un foco técnico por turno: una serie centrada en mantener siempre el impacto delante, otra en llegar con pies activos, otra en variar direcciones pero manteniendo altura segura. Con varias repeticiones, el jugador empieza a “sentir” cuándo conviene esperar y cuándo es momento de definir.
Qué aplicar en su próximo partido
En el siguiente encuentro, un aficionado puede llevarse una idea sencilla y concreta: no defina la primera bola que parezca fácil. Coloque el cuerpo estable, mire la colocación rival y elija una zona segura que mantenga la iniciativa sin regalar nada. Esa sola decisión ya se parece a la calma de los entrenadores que triunfan en Premier Padel.
Al final, el buen ojo para elegir golpe, pareja o proyecto nace del mismo lugar: atención, paciencia y voluntad de pensar un segundo más que el resto. Ese segundo es el que suele decidir quién se va a casa y quién sigue en el cuadro.
¿Cómo puede un jugador amateur mejorar su paciencia en el pádel?
La forma más directa es imponerse reglas de control durante el juego: por ejemplo, no intentar un golpe ganador hasta haber intercambiado al menos cinco bolas seguidas sin error. Este tipo de normas obligan a valorar mejor cada situación y reducen la ansiedad por cerrar el punto. Repetir ese patrón en entrenamientos acaba trasladándolo a la competencia real.
¿Qué posición corporal ayuda a cometer menos errores?
Una base estable con pies separados, rodillas flexionadas y peso ligeramente hacia delante mejora mucho el control. Las caderas deben acompañar al golpe y los hombros orientarse hacia la dirección deseada. Esta organización permite impactos delante del cuerpo, clave para dirigir con precisión sin forzar el brazo.
¿Por qué los profesionales no definen tanto como parece?
Aunque desde la grada parezca que arriesgan en cada bola, los jugadores de élite eligen muy bien cuándo atacar. La mayoría de sus golpes van a zonas seguras, con alturas y direcciones controladas. Solo suben el riesgo cuando la posición del rival y su propia colocación lo permiten, lo que reduce drásticamente los errores no forzados.
¿Cómo entrenar el buen ojo para elegir zonas de golpeo?
Una opción es realizar ejercicios con objetivos concretos: series en las que solo se permite jugar cruzado profundo, otras a los pies del rival que sube, y otras al cuerpo. Al repetir cada patrón, el jugador automatiza referencias visuales y de distancia. Con el tiempo, esa práctica se transforma en decisiones más rápidas y acertadas en partido.
¿Qué papel tiene el entrenador en la toma de decisiones tácticas?
El entrenador analiza el juego con distancia emocional y ayuda a definir un plan: cuándo subir a la red, qué ritmos usar y qué golpes evitar en momentos delicados. Su experiencia en Premier Padel le permite detectar patrones que el jugador no ve durante la presión del punto. Ese apoyo convierte la estrategia en una guía clara, no en una improvisación constante.

