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- Retiro forzado: cuando el talento choca con las finanzas
- Entrenadora, estudiante y jugadora: el triple esfuerzo
- Qué se juega el pádel con historias como la de Segura
- Medidas que reclaman las jugadoras
- ¿Por qué Raquel Segura se retira de la competición profesional?
- ¿Significa este retiro que abandona el pádel por completo?
- Qué papel juegan las barreras económicas en el pádel profesional
- Existen ayudas para evitar la exclusión de jugadoras
- Qué podría mejorar la situación económica de las jugadoras
Una jugadora de apenas 25 años ha anunciado su retiro temporal del pádel profesional tras reconocer que las barreras económicas la dejan “al margen de la competición”. Su caso vuelve a encender el debate sobre quién puede permitirse vivir de este deporte.
El anuncio llegó este jueves a través de un comunicado en redes. Raquel Segura, zurda, actual número 323 del ranking y habitual de los torneos FIP la pasada temporada, explicó que no puede seguir asumiendo los costes de viajes, entrenamientos y material sin un respaldo sólido de patrocinios. Su mensaje, directo y sin dramatismos, resume un problema silencioso del circuito profesional.
Retiro forzado: cuando el talento choca con las finanzas
Segura detalló que “no todos llegamos económicamente”, una frase que resume la tensión entre pasión y finanzas personales. En los últimos años, el pádel ha crecido con más exposición mediática, nuevos circuitos y la llegada de inversores, pero la distribución de los recursos sigue siendo muy desigual entre la élite y la zona baja del ranking.

Mientras las primeras parejas del mundo cierran acuerdos con grandes marcas y aparecen en campañas globales, muchas jugadoras de perfil medio viven en una frontera constante entre la pista y la cuenta bancaria. El caso de Segura ilustra cómo el acceso a la alta competición puede convertirse en un filtro económico más que deportivo.
Costes ocultos de una vida de pádel
Detrás de cada torneo hay billetes de avión, noches de hotel, inscripciones y sesiones de fisioterapia. Para una jugadora fuera del top-100, el premio de primera ronda rara vez cubre el viaje. Sin una red de apoyos, cada cuadro supone una apuesta arriesgada que muchas veces se pierde antes de entrar en pista.
Segura no es un caso aislado. Técnicos y jugadoras de niveles similares describen un calendario donde se encadenan FIP, previas y cuadros con la sensación de que solo un gran resultado justifica el esfuerzo económico del mes. Cuando esos resultados no llegan, el retiro momentáneo aparece como única vía para respirar.
Entrenadora, estudiante y jugadora: el triple esfuerzo
En su comunicado, la zurda quiso dejar claro que no abandona el deporte. Sigue entrenando, trabaja como entrenadora y estudia fisioterapia para construir una alternativa profesional mientras mantiene viva la opción de volver a la competición cuando las cuentas lo permitan. Ese equilibrio refleja cómo muchas jugadoras combinan pista y formación académica.
La decisión de alejarse de los torneos profesionales no responde a falta de motivación, sino a una logística imposible de sostener. Conciliar horarios de entrenamiento con grupos de alumnos, exámenes y desplazamientos se convierte en un rompecabezas diario. El riesgo de exclusión competitiva aumenta cuando el tiempo y el dinero no alcanzan para todo.
Barreras económicas, desigualdad y discriminación silenciosa
El caso de Segura ha reabierto conversaciones en clubes y academias sobre desigualdad y posible discriminación indirecta en el acceso a la élite. Cuando las barreras económicas seleccionan quién puede seguir viajando y compitiendo, el ranking corre el riesgo de reflejar también el nivel de la cartera, no solo del juego.
Algunas federaciones regionales tratan de aliviar esta realidad con becas o apoyos al desplazamiento. Iniciativas como las ayudas descritas por la Federación Andaluza con sus programas de becas muestran que existen vías para reducir el impacto económico, aunque su alcance todavía resulta limitado para cubrir todo el circuito.
Qué se juega el pádel con historias como la de Segura
Cuando una jugadora de 25 años, con proyección y experiencia internacional, se ve obligada a parar por dinero, el mensaje que recibe la base del pádel es claro. Familias y jóvenes que sueñan con vivir de este deporte empiezan a preguntarse hasta qué punto la apuesta es sostenible a largo plazo sin un respaldo sólido.
Entre los entrenadores se repite una misma idea: si la industria quiere seguir creciendo, necesita mecanismos que eviten esa exclusión progresiva de quienes no pertenecen a la cima. Becas nacionales, ayudas a los viajes, acuerdos colectivos con hoteles o aerolíneas y un reparto de premios más equilibrado son algunas de las soluciones que se ponen sobre la mesa.
Medidas que reclaman las jugadoras
Conversaciones en vestuarios y grupos de WhatsApp dejan ver un patrón claro de preocupaciones. Muchas jugadoras reclaman mayor apoyo estructural para no tener que elegir tan pronto entre seguir o parar. El caso de Segura sirve de altavoz para esas voces que normalmente no llegan a las cámaras.
- Reparto más amplio de premios económicos desde las primeras rondas.
- Programas de becas de viaje para rangos concretos de ranking.
- Acuerdos colectivos con marcas de material y servicios médicos.
- Planificación de calendarios que reduzcan desplazamientos extremos.
Cada una de estas medidas apunta a un mismo objetivo: que la competición profesional no sea un lujo reservado a quienes pueden asumir los costes sin ayudas. El impacto real se medirá en cuántas carreras, como la de Segura, logran retomarse en los próximos años.
¿Por qué Raquel Segura se retira de la competición profesional?
Raquel Segura ha decidido apartarse de los torneos profesionales porque los costes de viajes, entrenamientos y participación superan sus posibilidades económicas actuales. Sin patrocinios fuertes ni premios suficientes, continuar en el circuito supondría un riesgo financiero que no puede asumir.
¿Significa este retiro que abandona el pádel por completo?
No. Segura ha explicado que sigue entrenando, trabajando como entrenadora y estudiando fisioterapia. Su objetivo es mantenerse vinculada al deporte mientras busca estabilizar su situación económica para valorar un posible regreso a la competición más adelante.
Qué papel juegan las barreras económicas en el pádel profesional
Las barreras económicas condicionan quién puede acceder y mantenerse en el circuito. Gastos de desplazamiento, alojamientos y servicios médicos limitan la continuidad de jugadoras con menos recursos, generando desigualdad y una forma de discriminación indirecta basada en la capacidad financiera.
Existen ayudas para evitar la exclusión de jugadoras
Sí, algunas federaciones y clubes ofrecen becas y apoyos puntuales. Programas como los impulsados por entidades regionales, descritos en recursos como la web de la Federación Andaluza de pádel, buscan aliviar los costes, aunque todavía no alcanzan a todo el colectivo profesional.
Qué podría mejorar la situación económica de las jugadoras
Un reparto de premios más amplio, más patrocinios para la base del ranking, calendarios optimizados y acuerdos colectivos de viajes y servicios serían pasos clave. Estas medidas reducirían la presión financiera y permitirían que más jugadoras desarrollen carreras largas sin verse obligadas a retirarse por motivos económicos.

